Proyecto Adictos a la escritura

¡Hola!Vuelvo con los relatos de Adictos. Antes de colocar aquí una historia, de la cual he de decir que no me siento muy satisfecha, me gustaria agradecer a Karuna sus palabras en el día de mi culpleaños, y a todos los Adictos que pararon a felicitarme: ¡Gracias!
Y ahora sí, os dejo con mi relato. ¡Besos!

E incluso un tractor
Siempre nos hemos quejado de que nuestro instituto está demasiado chapado a la antigua: uniformes con faldas por la rodilla, castigos propios de películas, muchachos engominados y enchaquetados, y largos pasillos fríos de roca.
Siempre nos hemos quejado de la falta de calefacción en las instalaciones, de internet en las salas de ordenadores y de mobiliario en las zonas comunes.
Y por supuesto, siempre nos hemos quejado del grupo organizador de eventos. Recuerdo un año, el año que cumplimos quince, en el que la fiesta de navidad terminó saliendo en el periódico nacional porque durante el desarrollo de la misma había salido ardiendo la decoración navideña. Y otro, cuando éramos aún más chicos, en la que el director abandonó su querido colegio en ambulancia porque a algún gracioso le había dado por pedir croquetas de cangrejo, sabiendo que nuestro director era alérgico a ellos. Por eso, cuando el consejo eligió a los componentes de dicho grupo, que organizarían la gradución, y leí mi, nombre, me eché a temblar. No sólo aparecía escrito con caligrafía de monje copista, si no que estaba escoltado por otros dos que, si me sincero, preferiría no saber de su existencia. Tanto Cristina como Jorge se habían encargado, durante toda mi estancia en el instituto, de hacerme la vida imposible. Es gracioso lo que hace la envidia y cómo es capaz de controlar a las personas como si fueran marionetas de tela.
  ¡Eh! Lourdes, no puedes creer lo que acabo de ver.
Le enseño el documento, que acabo de arrancar del tablón de anuncios, y empieza a reírse como si en él estuviera escrito el mejor chiste del mundo. Me llevo el papel a mi dormitorio y empiezo a crear una lista de cosas que debo hacer, convencida de que los otros dos no van a colaborar mucho: Cristina está embarazada de cinco meses y Jorge sigue teniendo la mentalidad de un niño de preescolar.
Para empezar he de preguntarle al director el presupuesto con el que cuento y una vez obtenido el dato valorar la necesidad de hacer actividades para multiplicar la cifra o empezar con el resto. A fin de cuentas solo queda un trimestre para la graduación.
   ¡Son 1100 euros! y con eso pretenden que alquile una sala, contrate un cáterin, la decoración, las invitaciones… Porque “nada de limpiar coches ni organizar tómbolas, señorita”
  Tranquilízate, tú puedes hacer eso y más.
 
õ      
Suena una música de fondo mientras las parejas de estudiantes van llenando la sala. Diversos útiles de campo cuelgan de las paredes de la granja que, con mucho trabajo, he logrado adecentar para la ocasión. Incluso hay un tractor en el centro de la pista de baile, a el cual se subirán el rey y la reina del baile una vez coronados. Lo más difícil de todo ha sido convencer al alumnado para dejar de lado las típicas fiestas de trajes largos y amores de ensueño para vestirse de vaqueros y gente de granja. En el fondo, aunque al principio se opusieron, a todos les gustaba la idea y las caras de asombro me demostraron que estaba en lo cierto. Me gustan los disfraces y es divertido ver como cada uno se las ha apañado para darle un toque simpático al suyo: Cristina lleva un zurrón con un biberón en él y luce el embarazo de ocho meses y Jorge se ha ataviado con un sable y una gallina de peluche.
Al final de la noche se entregan los diplomas y vuelan los besos y abrazos y la realeza del baile abandona la granja en el tractor amarillo y oxidado que he conseguido pedir prestado y todos aplauden tristes de que acabe  la noche.
  ¡Chicos y chicas! ¡esperad un memento! Antes de concluir eta maravillosa
 velada me encantaría dedicarle unas palabras de agradecimiento a Lourdes,
 la maravillosa organizadora de esta fiesta de graduación, en la que todos hemos
disfrutados como niños y desde luego más que en los últimos… ¿veinte años? No sé si
vosotros habéis vivido tanto… Pero bueno, dejando el pasado atrás, no hay palabras para agra…

8 comentarios:

Lariebel Patrick dijo...

Al final quedó, ¿no? x3.
No puedo decir nada, ya te lo he dicho todo por el mail.
Solo que bien relato, sigue así y suerte en los estudios, con los exámenes y con tu resfriado.

¡Saludos!

Anuca dijo...

Ha sido genial cómo has introducido los elementos que en principio deberían estar "fuera de lugar". Enhorabuena!!
Un besin

Raquel Campos dijo...

Muy bonito relato, me ha gustado como has utilizado las palabras.

Un saludo!!

Navia Vicetto dijo...

Muy bien como quedaron insertados los elementos "fuera de lugar". Saludos

Dora Ku dijo...

Lidya: Escogimos el mismo tema, sé que no es fácil insertar los elementos fuera de contexto, pero de todos modos pudimos salir airosas.
Recibe mi cariño: Doña Ku

Cloe dijo...

Un relato muy sencillo pero que desprende ternura, la de quienes hemos vuelto la vista atrás para recordar...muy buen relato. Saludos

María José dijo...

Precioso relato Lydia, me gusta mucho como lo fuiste encadenando. Me atrapaste desde las primeras lineas. Felicidades. Un beso

Lydia Pinilla dijo...

¡Hola chicas! Gracias por vuestras palabras.
Nos leemos ^^
¡Besos!