Como un sueño

Tarde. Tarde como siempre. Tendría que haber publicado este relato el martes, siento mucho no cumplir con los plazos. Soy un desastre.
Dicen que más vale tarde que nunca, así que aquí os dejo mi relato para este pasado mes en Adictos a la Escritura. Se titula Como un sueño. Espero que os guste:

Como un sueño

Crecí rodeada de periódicos que hablaban de guerra. La Primera Guerra Mundial, decían o Triunfa la revolución bolchevique en Rusia, o Adolf Hitler asume el mando del Partido Nazi. Y en casa no se hablaba de otra cosa que no fuera Europa. Europa. Europa. Europa. Europa. Y cada vez llegaban más personas de aquel continente tan lejano, que se enriquecían a base de comprar acciones de empresas norteamericanas. Fui creciendo, y a la vez que pasaban los años aumentaba la riqueza de mi familia. Pasamos de tener tres mudas a un vetidor para cada uno. De vivir a las afueras y casi contemplar el Empire State desde mi ventana. Y por supuesto llegaron Rebecca y Henri, que fueron a los mejores colegios de Nueva York.

Papá me había comprado un nuevo vestido. Ya iban tres en ese mes. Son preciosos, de diferentes telas y colores. Llevaba puesto el rosa que me regaló por mi cumpleaños. Y los zapatos de tacón de mamá. Y el abrigo de visón con el que celebramos la subida de las acciones que habíamos comprado. Qué poco me había costado acostumbrarme a ese tipo de vida. Hace unos siete años era realmente impensable que un chico de clase alta como Will, ataviado con pajarita, me llevara del brazo camino del cine y a escuchar jazz en algún salón de Nueva York. Era como un sueño. Siempre había adorado la época en la que me había tocado pasar mi juventud. Y adoraba el frío típico en las calles de Nueva York en esas fechas cercanas al invierno. Pronto empezaría a nevar y las calles se vestirían con sus mejores alfombras de un blanco impoluto. Y William vendría todas las mañanas a recogerme en su coche para que no pasara frío, como llevaba haciendo un par de inviernos ya. E iríamos al cabaret y a ver espectáculos de charlestón, y celebraríamos la Navidad en un restaurante de lujo, las dos familias juntas, para festejar nuestro compromiso. Me lo había propuesto el primer día del mes, y mamá y yo ya habíamos visitado más de cinco tiendas de vestidos. Quería parecer un cisne, y que nuestra boda saliera en las portadas de los periódicos, con unas letras tan grandes como las que anunciaban las nuevas europeas, allá por mi infancia. Pero no ocurrió aquello que tanto deseaba. El jueves Henri, mi hermano pequeño que se encargaba de los negocios junto a papá, trajo el periódico a las siete en punto de la mañana, como era costumbre. Creo que en mi vida he visto a nadie hacer tanto ruido llamando a una puerta y creo que jamás olvidaré el grito de mi madre mientras todas veíamos a los hombres de la casa salir corriendo de allí, sin ni siquiera coger el abrigo o preocuparse por anudarse bien la corbata. Alcancé el periódico, cuyo titular rezaba en la misma tipografía con la que anunciarían mi enlace con William, que el valor en bolsa había caído.

Y solo recuerdo el Jueves Negro, como llamaron a ese horrible día en el periódico del día siguiente, como una mancha horrible del mismo color. El llamar a casa de mi prometido y que nadie cogiera el teléfono, el llanto de mi madre. Hacer maletas. Vender el vestido rosa que papá me regaló por mi cumpleaños. Y los zapatos de tacón de mamá. Y el abrigo de visón con el que celebramos la subida de las acciones que habíamos comprado. Qué poco me había costado acostumbrarme a ese tipo de vida. Y que poco habían tardado en devolverme a mi infancia rodeada de periódicos que ahora en vez de hablar de un continente a 6000 kilómetros de distancias hablaban del mío propio. Y por desgracia no anunciaban la boda del año. Ni había una foto en la portada con un cisne blanco saliendo de la iglesia. Porque todo aquello ahora volvía a ser un sueño.
Lydia Pinilla

2 comentarios:

cevcc dijo...

Qué fácil es perder todo lo que tenemos ¿verdad?
Buen relato, me ha gustado mucho :)
Y no te preocupes por no poner las cosas cuando dijiste. Escribe cuando tengas ganas, no te fuerces a ello o te acabará cansando ^_^
Yo lo entiendo y no me importa que tardes más o menos, que todos tenemos una vida xD.
Así que tú tranquila ;)
Me ha gustado mucho el relato :)

D. C. López dijo...

Hola, guapa!

Cuánto tiempo sin saber de ti!

Tengo un nuevo concurso en el club al que perteneces. Te dejo el enlace por si te interesa:

http://elclubdelasescritoras.blogspot.com.es/2015/01/te-gustaria-conseguir.html

Saludos y feliz jueves!

Pd: Si no te interesa participar pero, en cambio, sí quieres ayudarme a promover mi novela, te estaría muy agradecida si lo hiceras!